El día de la verdad llego, la más bella Laura arribo en Sorrento a eso de las 10 la mañana, a penas llegar al hotel, se ducho y tomo un traje negro de chaqueta, lució sus largas piernas por aquel lugar, mientras los italianos la miraban como si fuera una estrella de cine. Entró a aquel teatro donde le esperaba Giovanni, él le enseño las instalaciones y le propuso un nuevo método de teatro:
-Me gustaría verla como protagonista de uno de sus guiones, yo haría de director - y le dio un sorbo al descafeinado-, creo que sus papeles le quedarían perfectos.
-No soy buena actriz o eso creo, y deje de presentarme ante multitudes, no me gusta hablar en público a pesar de ser una profesora y una escritora famosa en España...
-Inténtelo, yo le enseñaré, estamos en Italia y respetamos su acento tanto como su lengua, prima hermana de la nuestra.
- De momento, eres el italiano que mejor habla español... y que no me ha silbado.
Tras unas risas acompasadas, Laura le pasó la mano por el hombro y se dieron dos besos de despedida, pero a él no le basto con verla aquel rato, era un italiano bastante obstinado y seductor que se había quedado prendado de su humildad. Llego la noche, ella se dispuso a acostarse cuando vio por el balcón un cartel de se alquila, pensó que se quedaría bastante tiempo allí y apunto el número. A la mañana siguiente, salió a caminar, fue a ver el piso y acarició la idea de tomar un café con Giovanni, y sin quererlo se lo encontró, la miró y la invito a su mesa:
-Hola, ¿qué tal?
-Hola, bastante bien, he encontrado piso y mañana me cambio, tengo pocas pertenencias pero suficientes... por cierto acepto la propuesta, solo tendría que darme clase de interpretación.
-¡Bravo! Gran elección. Tenemos que celebrarlo, ¿le gustaría cenar conmigo esta noche?
-Encantada, ¿me recoge?
-Claro... tutéame.
Pero la verdad es que Laura no conocía la triste historia de Giovanni, y él porque ella sería su musa, mientras él era su nuevo guía en el mundo del teatro, la única realidad es que él era un viudo temprano y no había vuelto a amar a una mujer desde hace años. Su antigua esposa le hizo prometer que iría a España, y allí tras hacer teatro, se enamoró de los libros de Laura, de sus guiones de teatro, de la poesía que había ocupado sus noches solitarias, y encontró en ella su objetivo que dejará el dolor en sus letras. A eso de las diez de la noche ella llegó, pelo suelto, vestido rojo y tacón alto...
Ana Belén- Entre las sombras de tu cabello.
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