lunes, 19 de noviembre de 2012

Alejandro.

 Su pelo es como terciopelo, sus ojos, dos grutas oscuras, pero no hay nada más bello que su sonrisa...
Cuando él ríe, todo se para, cuando él llora, cabizbaja me rindo y entonces, él, pequeño y único,
coge mi dedo, y lo aprieta... despertando mis instintos más maternos. Allí esta, solo en su trona, mirándome y balanceándose con sus muñecos de Winnie the Pooh, riéndose y a veces distraído mirando al techo... pero es precioso, enamorándome y haciéndome débil pero mujer.

Ana Belén.

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