Su pelo es como terciopelo, sus ojos, dos grutas oscuras, pero no hay nada más bello que su sonrisa...
Cuando él ríe, todo se para, cuando él llora, cabizbaja me rindo y entonces, él, pequeño y único,
coge mi dedo, y lo aprieta... despertando mis instintos más maternos. Allí esta, solo en su trona, mirándome y balanceándose con sus muñecos de Winnie the Pooh, riéndose y a veces distraído mirando al techo... pero es precioso, enamorándome y haciéndome débil pero mujer.
Ana Belén.
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