martes, 30 de diciembre de 2014

Las antiguas y húmedas huellas en el suelo...

Nadia miraba el espejo sin saber qué hacer, nerviosa, sola, practicaba el discurso anterior a su recital, y de repente, se encontró ante el público:

 "Mosaico. Esa es la palabra que se me ocurre para este 30 de diciembre, una especie de desorden celular salvaje y a la vez dulce de las sensaciones que nos recorren, una mezcla de estampados de animal, de lunares, de rayas... una mezcla de tejidos, de lana, de algodón, de seda, destrucción como un collage, muchas imágenes mezcladas. Sabores extraños como el cacao, la miel o el curry en un mismo sintagma, y nos encontramos viendo con los oídos, y sintiendo con los ojos, y el corazón simplemente saborea cada aplauso. Ayer, cuando  perdí la noción del tiempo, encontré en la vanguardia un asidero bastante fiel a nuestra manera de pensar actual, el miedo a la mezcla aún nos inunda, aunque nos neguemos; un poco de vanguardia, un poco de romanticismo y un poco de existencialismo, una mezcla quizá perfecta y quizá destructora, pero un mosaico fiel y hermoso. Quizá mis palabras, hoy, no les sorprendan, pero aquí en este lugar, como en todos, está el chico de la camisa de cuadros que no entiende lo que digo o el erudito de la primera mesa que cree entender todo pues es muy leído, y sin embargo, en aquella mesa de allí está la joven que sueña con ser filóloga y quizá idealizar su profesor de Siglo XVIII. El público es un mosaico, como todo lo que nos impulsa a creer, a hacer, a sentir, a elegir... ¿Por qué no leer un poema con una canción de fondo? Seguro que cada uno encontraríamos un estilo donde enmarcarlo, y eso, señores, es la diversidad, el mosaico, la búsqueda de encasillar, algo encasillable.  ¿Lo seguirán intentando? ¿O serán fieles a ustedes mismos y dejarán que el poema les lleve a sus conclusiones?  Hoy las antiguas, sensuales y húmedas huellas del suelo les llevarán ante el brillo del amor caído y esperado en la otra habitación, en una especie de tormento solitario sobre un edredón perdido...

Círculos y rayas del edredón,
Esferas y líneas rectas de ángulo convexo,
Costumbrismo fiel al sueño,
Despertares dulces, agrios y lacrimosos del sentir,
Hoy, aquí,
¿mañana quién sabe?
Quizá, mañana, una sábana de leopardo recubra mi cama,
Y un negro horizonte mi pared,
Y el atrapasueños que cuelga morado y azul solo sea espejismo,
Y tú, serás un leve recuerdo de mi pronta existencia,
Y yo, solo seré una mártir más esperando tu regreso,
Acariciando al león que ruge bajo el somier,
Acariciando el libro que dejaste a  mis pies,
¿y encontrarás mis pequeñas huellas al salir de la ducha?
¿la sedosa toalla en el parqué?
¿o mi corazón latiendo destruido en las astillas del recuerdo?
Hoy, aquí,
Mañana quién sabe… "


                                            Ana Belén Úbeda

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