sábado, 11 de agosto de 2012

Un viento del norte. Capítulo 2.

Ella abrió sus brazos a un sueño interminable, el estar ahí sentada entre sus piernas, soñando sin soñar, queriendo sin querer, en aquella playa del pueblecito... Sara se sentía completamente feliz, ya no eran solo las palabras de él, a quien nunca pensó conocer en aquel recóndito lugar, sino sus manos, a veces fieras y otras tan suaves como plumas rozando la piel la estremecían y la hacían sentir viva. Por un segundo, miró al cielo a aquel trocito entre el horizonte y las nubes, ahí donde pensaba que se escondía el amor, que aún no le había confesado pero que él ya había conocido al tenerla entre sus brazos, se apoyo en su nuca y dijo:

- ¿No te gustaría hacer de este amor un segundo interminable?
- Me encantaría un para siempre juntos, aquí en este lugar, lejos de todos... lejos del ruido, de los agobios, de tus turnos, de mi jornada... 
- ¿Y por qué no me besas?
- No es el momento...
- Si lo es, ha pasado una semana desde que cenamos juntos, voy a verte al instituto y me tienes como un niño pequeño esperándote... Me quieres, por eso miras a ese trozo de cielo que se esconde en el horizonte.
- ¿Cómo sabes a donde miro?
- Porque yo también miro,  y porque siento como te estremeces cada vez que intento girar tu cara para ponerla contra la mía y besarte hasta dejarte sin aliento...

Entonces silenciosa, se giró, no dijo nada y él tampoco, fue recostándolo suavemente en la arena hasta que estaba completamente apoyado, empezó besando su cuello, un paraíso terrenal y él fue directo a sus labios, con una mano acariciando su cuello y otra en la cadera, la sintió y susurró:

- ¿Dónde estabas? 
- No lo sé... pero ahora solo quiero estar aquí, a tu lado.
- Bésame y no digas nada más, ya soy tuyo.

Ni Sara pudo controlar sus impulsos de quererle, ni Marcos pudo pararla al sentirse deseado, ya no era la soledad lo que les impulsaba a hacerlo, sino la necesidad mutua de estar juntos por el mero hecho de amarse silenciosamente en un beso, en una caricia, porque sin hablar es como mejor se ama...

Ana Belén- Entre las sombras de tu cabello.

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