Lucha hasta el final, esa era la frase que más me decían, no te pares, sigue...
como las niñas al aprender a subir en bicicleta, y luche, hasta el ahora, mis diecisiete primaveras,
cada vez más cerca de diciembre de la mayoría de edad.
Luché hasta el final por mis cursos, por hacerme valer, por callar aquellas bocas que solo sabían
insultar y criticarme sin conocerme, y aquí estoy fuerte y decidida, quizá algo confusa,
a afrontar mi vida...
Rosa marchita en un cajón,
es tu antigua existencia,
en la que vivías para el amor
y también para la guerra.
Era una lucha constante
contra el bien y el mal,
haciendo prevalecer tu moral
sobre los malditos placeres.
Quizá ahora entiendes,
que eramos tú y yo luchando
contra lo inevitable,
corazón o mente.
Rosa que florece ahora,
casí a la edad de la verdad,
que no busca deshojo
sino desahogo y paz.
Era una lucha constante
contra la realidad,
haciendo prevalecer la razón
sobre los instintos.
Quizá era la adolescencia
lo que más te marcó,
pero era inevitable crecer
y convertirte en mujer.
Ana Belén- Entre las sombras de tu cabello.
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