La espina se despertó en un instante,
acarició tu recuerdo, y se escondió,
luego revoloteo a tu lado, te miro,
beso tus labios y desapareció.
Pincho tus dedos, emano la sangre,
se cubrió de rojo el corazón,
te amo cada instante y te destrozo,
y ahí, sigues despierto.
Estas cambiando, soñando con ella,
a punto de decirle la verdad,
la espina que cada mañana la despierta,
cuando la hizo llorar.
Y cada noche huye en sus pesadillas,
te conviertes en rosa, la acoges,
la duermes y la haces sentirse protegida.
A la querida espina... ♥
Ana Belén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario