Destapo hoy el
desmesurado mundo estético y semántico de esta obra maestra de Octavio Paz, El Mono Gramático, que a pesar de su
condensación, es sabiduría, es cambio y metamorfosis, es una disertación sobre
el mundo, la significación con un trasfondo mitológico fuerte y que nos lleva
de viaje por nuevos conocimientos y reflexiones. El gran Octavio nos traslada hasta la visión
de un mono, de nada más y nada menos,
Hanuman, el Jefe de los monos que aparece en el Ramayana.
El autor
hispanoamericano, nos lleva a un viaje por los templos destruidos de Jaipur,
por el conocimiento de su fauna y de su flora, desde la mente de un gran Jefe
que nos habla de la utilidad del lenguaje, que refleja costumbres y que
mediante la suspensión de acontecimientos en las veintinueve partes, nos hace
un continuum, en el que nos adentra en el mundo desconocido y sabio de su mente
y visión.
Entre sus
sorprendentes páginas, encontramos la cita y reflexión hilarante sobre que es
quietud y que es metamorfosis, que nos lleva a concebir la realidad como un
cambio continuo de significado y que va hilando todo el significado profundo de
la construcción retórica, construida en el pensamiento del gran jefe:
“ La fijeza es siempre momentánea. Es un
equilibrio, a un tiempo precario y perfecto, que dura lo que dura un instante:
basta una vibración de la luz, la aparición de una nube o una mínima alteración
de la temperatura para que el pacto de quietud se roma y se desencadene la
serie de metamorfosis. Cada metamorfosis, a su vez, es otro momento de fijeza
al que sucede una nueva alteración y otro insólito equilibro...”
Por tanto, el camino
de la vida es tan maravilloso como el camino que recorre la semántica junto a
las otras ciencias humanas, un cambio de recorrido que se corta, que introduce
nuevas realidades, que hace desaparecer otras y que es evolución. Los momentos
de quietud se suceden para formar entre sí un bello paradigma de cambio, que
podríamos resumir, en las corrientes artísticas de cada período y en la
introducción de nuevos significados para realidades existentes. Por ello, en la
destrucción y en lo salvaje del mundo de Galta, vemos una cierta humanidad, la
destrucción de las ruinas, la decadencia de una civilización instintiva y
primitiva a la que vence el tiempo.
“ No, está
lleno y repleto, todo-está-hueco está henchido de sí, lo que tocamos y vemos y
oímos y gustamos y olemos y pensamos, las realidades que inventamos y las
realidades que nos tocan, nos miran, nos oyen y nos inventan, todo lo que
tejemos y destejemos y nos teje y nos desteje, instantáneas apariciones y
desapariciones, cada una distinta y única, es siempre la misma realidad
plena... todo está lleno hasta los bordes, todo es real, todas esas realidades
inventadas y todas invenciones son tan reales, todas y todos, están llenos de
sí, hinchados de realidad; y apenas lo digo, se vacían; las cosas se vacían y
los nombres se llenan, ya no están huecos, los nombres son plétoras, son
dadores... las cosas se mueren sobre esta página pero los nombres medran y se
multiplican”.
Ana Belén Úbeda Bernal
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