lunes, 21 de julio de 2014

" El Mono Gramático " de Octavio Paz


   Destapo hoy el desmesurado mundo estético y semántico de esta obra maestra de Octavio Paz, El Mono Gramático, que a pesar de su condensación, es sabiduría, es cambio y metamorfosis, es una disertación sobre el mundo, la significación con un trasfondo mitológico fuerte y que nos lleva de viaje por nuevos conocimientos y reflexiones.  El gran Octavio nos traslada hasta la visión de un mono, de nada más y  nada menos, Hanuman, el Jefe de los monos que aparece en el Ramayana.

 El autor hispanoamericano, nos lleva a un viaje por los templos destruidos de Jaipur, por el conocimiento de su fauna y de su flora, desde la mente de un gran Jefe que nos habla de la utilidad del lenguaje, que refleja costumbres y que mediante la suspensión de acontecimientos en las veintinueve partes, nos hace un continuum, en el que nos adentra en el mundo desconocido y sabio de su mente y visión.

  Entre sus sorprendentes páginas, encontramos la cita y reflexión hilarante sobre que es quietud y que es metamorfosis, que nos lleva a concebir la realidad como un cambio continuo de significado y que va hilando todo el significado profundo de la construcción retórica, construida en el pensamiento del gran jefe:

 “ La fijeza es siempre momentánea. Es un equilibrio, a un tiempo precario y perfecto, que dura lo que dura un instante: basta una vibración de la luz, la aparición de una nube o una mínima alteración de la temperatura para que el pacto de quietud se roma y se desencadene la serie de metamorfosis. Cada metamorfosis, a su vez, es otro momento de fijeza al que sucede una nueva alteración y otro insólito equilibro...”

 Por tanto, el camino de la vida es tan maravilloso como el camino que recorre la semántica junto a las otras ciencias humanas, un cambio de recorrido que se corta, que introduce nuevas realidades, que hace desaparecer otras y que es evolución. Los momentos de quietud se suceden para formar entre sí un bello paradigma de cambio, que podríamos resumir, en las corrientes artísticas de cada período y en la introducción de nuevos significados para realidades existentes. Por ello, en la destrucción y en lo salvaje del mundo de Galta, vemos una cierta humanidad, la destrucción de las ruinas, la decadencia de una civilización instintiva y primitiva a la que vence el tiempo.

“ No, está lleno y repleto, todo-está-hueco está henchido de sí, lo que tocamos y vemos y oímos y gustamos y olemos y pensamos, las realidades que inventamos y las realidades que nos tocan, nos miran, nos oyen y nos inventan, todo lo que tejemos y destejemos y nos teje y nos desteje, instantáneas apariciones y desapariciones, cada una distinta y única, es siempre la misma realidad plena... todo está lleno hasta los bordes, todo es real, todas esas realidades inventadas y todas invenciones son tan reales, todas y todos, están llenos de sí, hinchados de realidad; y apenas lo digo, se vacían; las cosas se vacían y los nombres se llenan, ya no están huecos, los nombres son plétoras, son dadores... las cosas se mueren sobre esta página pero los nombres medran y se multiplican”.

 Y aquí, concluyo mi pequeña interpretación, que a falta de citas, espero que os estimule a leer, una obra que sirve más que para conocerse a sí mismo, para entender un poco más los mecanismos del significado del mundo instaurados en las leyendas más antiguas de la India, como la iluminación hecha de fuegos que se cierne en el cielo con color azul.

Ana Belén Úbeda Bernal

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