en mi pecho lágrimas puntiagudas se liberan,
se clavan en mis venas,
destrozan mi ser
y devuelven la vida a lo que fui el ayer.
Ayer, despiadada y fría,
aún te mire,
aún soñaba que me poseías,
dulce y cruel realidad,
eres una mentira.
Corazón convertido en piedra,
en mi pecho lágrimas puntiagudas se liberan,
se clavan en mi venas,
me llevan al recuerdo,
a la promesa vana de estar en tus sueños.
Sueños, infatigables en mitad de la noche,
recortando nuestras siluetas en la pared,
recordándonos todo lo que nos dimos ayer,
entregándonos sin compasión.
Corazón convertido en piedra,
en mi pecho lagrímas puntiagudas se liberan,
se clavan en mis venas,
congelan mi sangre
y me alejan de lo que creí que era tu espera.
Espera, sangrienta y macabra,
corazón convertido en piedra,
en mi pecho lágrimas puntiagudas se liberan,
se clavan en mis venas,
y me vuelvo más de hielo, que de piedra...
Ana Belén.
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