La utopía socialista es inalcanzable en cualquier país, sus consideraciones al final llevan a la educación al punto de la no expresión como sucede en países asolados por la manipulación electoral, a la ruina de las clases medias bajas y pobres que aunque parecen ser ayudadas se encuentran más desatendidas y a expensas de lideres populistas que dicen lo que el ciudadano quiere escuchar, por tanto, al igual que la derecha no debe ser extremadamente fascista, la izquierda no debe ser radicalmente marxista, capitalista o, en su modelo actual, chavista. En países como el nuestro, España, solo existen aparentemente dos corrientes, un capitalismo extremo, también a cargo de la izquierda y el centro, y un resurgimiento del socialismo utópico.
Por tanto, nadie debe proclamarse vencedor, no hay que lanzarse misiles políticos envenenados que no llevan a ningún lado sino a una población descontenta cegada por no poder proclamar su opinión que se pone en manos de gente que no le representa, y que como ya he dicho antes, no se conoce a sí misma y debe migrar hacia su interior y encontrar en su mundo, lo que desea para su país.
Ana Belén Úbeda.
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