Tomó el título de la que quizá no llegue a ser la más conocida para mostrar la necesidad de la locura, de aquello que Robe ha expresado en el título de su trabajo en solitario <<Lo que aletea en nuestras cabezas>> y su transitoriedad, ya aparecida con unos toques fantásticos a música de fondo español en <<Para todos los públicos>>, un preludio junto a <<Material defectuoso>> y La ley innata de lo que vendría casi de sorpresa en este 2015.
Muchos tacharán este proyecto de ser una manera de ganar dinero, una ambición personal que ahora está en boga, o simplemente de entretener su tiempo antes de una posible vuelta de Extremoduro, pero es algo más, es un proyecto ambicioso, lleno de trabajo instrumental, no solo basado en guitarras y bajos, y que muestra una implicación grupal y personal. La cohesión se da desde el principio al final dando forma al proceso del amor como enajenación.
Por ello, para escuchar la música de Robe, así como de Extremoduro, no hay que ser rockero, no hay que ser tampoco un poeta, sino simplemente cerrar los ojos y sentir a través de la instrumental la fuerza de las letras, y así se podrá sentir desde la reivindicación de trabajos anteriores, hasta la fuerza y experimentación de trabajos tachados de “blandos”. Es sentir un poema en movimiento.
Todo empieza con Un suspiro acompasado marcado por el ritmo lento y suave de una instrumental que te evoca a un amor a primera vista, también es un canto al deseo por tu pareja, a la posibilidad de volar a su lado como dos pájaros cuando dos vientos distintos y contrarios confluyen en un solo lugar, que te invita a saborear el momento, a conocer dónde estáis y a abrirle la puerta a soñar junto a la otra persona. Tras el suspiro llega el momento de sentir que la enajenación del amor es un sueño desobediente, en…Y rozar contigo el tiempo se mueve en contra de la persona, bajo los punteos de la eléctrica, a pesar de parecer no recordar su olor, ni su color, sigue esperando en sus sueños el estar con ella pero desea a la vez parar a su corazón.
Después de soñar, desea velar el sueño y consolar a aquella persona con su Nana cruel, ejemplificando con su propia lucha para encontrar su lugar y poder alegrar a la otra persona, a pesar de que ya no cree en el ser humano, desea dormirla y prometerle que amanecerá, que la vida siempre tiene una razón aunque haya maldad. Todo acompañado del dulce clarinete y un ritmo pausando y lento, donde gradualmente su voz llega a un susurro y un último punteo junto a una percusión nada agresiva y melódica.
Y en una especie de tango se abre De manera urgente con toques flamencos que se vuelve puro rock en los estribillos que cierran acompañados del violín, todo esto acompaña a la petición de ayuda que hace al perderla después de pedirle que no lo mire, que no lo vea, que está casi hundido en sí mismo, en la tormenta de sus pensamientos y que aunque ella sea su primavera solo debe volver en momentos puntuales. Un "la locura del amor es necesaria a veces" que continua en Por ser un pervertido, vuelves a enamorarte y no sabes dónde está el principio y el final de lo que sientes, o hasta donde llega ese sentimiento, es el ser propio del poeta sin musa, que siente que no tiene un ideal, que pierde a la musa espiritual por solo ver la belleza exterior. En esta, el encuentro casual ya abre con el sonido característico de lo más intimista de Extremoduro, los punteos clásicos junto a los platillos que acompañados del saxofón cubren de ser bohemio el fondo y quizá un toque de acordeón.
Una corta pausa llega en los 90 segundos de la Ruptura leve donde pide la soledad absoluta, donde no desea que nadie le hable, donde se rompe con esa relación, sigue el ritmo más tranquilo de las dos canciones anteriores. Sigue su camino y se convierte en un luchador que sueña en Guerrero, la melodía llena de esperanza y de vivir el momento hermoso de la vida y cualquier sueño que se haga realidad, de estar con esas personas que nos hacen felices, y como la propia canción nos dice nos acercamos al mar como metáfora de la paz, el momento que se va y no vuelve, es como enfrentar la vida, no solo mirarla, esa llama que nos mantiene fuertes para llegar hasta lo más alto. z
Este Guerrero que se plantó, se levanta harto en Contra todos, más alejado de la historia central, saca todas sus quejas al aire, se planta ante el mundo y con el sonido más característico de Extremoduro nos regala la rabia, el rock salpicado de piano, violín, recordando la crueldad del roce de quién se ha tenido que marchar por el destino, ese amanecer que despierta con ella sola y la noche que se acuesta con la soledad de él, el frío sin ella y el vacío está cada vez más cerca, repitiendo sus errores cambiando su futuro, torcido por el camino recto de la vida sin perder el rumbo más de lo necesario y llega hasta allí, a su destino, es el espíritu de Robe, de aquello que nos lleva desde lo que aletea en nuestras cabezas hasta nuestras acciones.
Por todo esto, el disco de Robe es una historia de ritmo lento y duro que nos lleva a lo más profundo del corazón de un ser humano que posee la esperanza del cambio, que siente y que duele, es un trabajo magnífico y no puramente comercial, sigue ese espíritu de la música de Extremoduro y posee la poesía de nuestro Robe. Así que merece la pena tenerlo "de manera urgente"… Todos somos parte de este mundo lleno de amor, de desamor, de luchas internas, externas, de juicios y de pérdidas, pero somos seres hechos para soñar.
Ana Belén Úbeda Bernal.
(Es mi interpretación de las letras tras sentirlas con la música, quién no esté de acuerdo, lo siento)
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