Llegue a mi orilla,
mi mar en calma se parece a tu sonrisa medio inocente,
llegue a tus brazos,
aquella locura fue la decisión más importante,
llegue...
Quizá un té en cualquier lugar de Cartagena
no es la mejor opción,
pero es parte de un futuro plausible,
mas mi sueño está lejos de aquí...
más al centro, más cerca de ti.
No quiero pueblos en calma,
deseo la grandeza y cumplir mi sueño,
ser la profesora de lengua menos común sobre la tierra,
Llegue a mi orilla,
tengo los pies sobre la arena pero mi corazón en el cielo,
llegue a nuestro horizonte,
en el momento en que firme me mantuve,
llegue...
Y quizá después de tres años de Universidad,
no puedo estar en mejor momento de decidir salir de aquí,
solo espero que Murcia pronto se despida de mí
porque mi sueño y mi vida no tienen el sabor de la huerta,
tienen sabor a extranjero, a historia de la lengua,
a un poemario extraño,
a una extraña yo que algún día dará un recital en un café literario,
llámame Sueño, esa soy yo.
Ana Belén Úbeda.
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