miércoles, 13 de noviembre de 2013

La vereda oscura y nuestro adiós en el camino.


"  De la siniestra pisada ya sólo queda mi paso, aquel que desdeñaste por inocente y sano, una petrolea huella que busca sendero recto sin volver al cruce donde las decisiones se estancan, donde la duda corroe el corazón humano y apaga el motor de la inocencia y la bondad. Porque hoy el insomne deseo que sentía se ha quedado en la penumbra de la vereda, bajo aquella encina vetusta y frondosa que se arraiga fuertemente a la tierra, donde un día nos encontramos entre los rayos de sol del amanecer... Pero hoy volví a la luz, desterrando las vanas ilusiones que poblaban mi conciencia, las alimañas ya no intentan llevarme al vacío de tu infierno y por fin desdeñe los desprecios que trataban de devorarme. Y hoy, de la siniestra pisada ya sólo queda mi rastro en la vereda, por si un día decides seguirme a la luz aunque ya no me encuentres porque estaré feliz y perdida entre la multitud donde ya no desentono, donde las desgarradas melodías que tú entonabas son parte de mi estrecha y desolada canción que me acompaña en cada mala  decisión."


Ana Belén Úbeda.

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