Siempre seré un pájaro volando contra la corriente,
siempre seré llevado por el vaivén de las horas,
perdido en el cielo, creado para ser una víctima,
del dolor, de la felicidad, de la tristeza,
de la falsa esperanza.
Siempre seré el pájaro que se cruza con extraños,
esa imagen borrosa en el cielo de la mente,
siempre viviré a merced del clima,
de los impulsos naturales, de mi cantar desgarrado,
de las migraciones para volver a empezar.
Siempre que tenga un nido,
seré víctima del juez más corrupto e infiel,
nadie podrá salvarme de la muerte,
siempre a merced de la oscuridad
que corroe la ciudad.
Mientras las luces se apagan,
me escondo en algún edificio,
en los tejados llenos de charcos
de las tormentas del ayer.
Tejados llenos de historias de amor,
de dolor, de creencias sin ley,
de estrellas apagadas en el firmamento,
de humanos que como nosotros,
los que volamos, solo somos granos de arena.
Ana Belén Úbeda Bernal
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