"En la penumbra de aquella minúscula estancia, un candil hacia sombras en la pared, los relajantes, armoniosos acordes de una acústica guiaban los sentidos, los ojos vendados, la piel desnuda, y como único apoyo posible, las manos rozando el latido en el pecho del otro. La sensualidad de la translucida seda roja sobre la luz inquieta bajo las respiraciones de los amantes, la ternura en los cortos y cándidos besos en la mejilla, de los bajitos ¿ a dónde vas? Los abrazos suaves por la cintura, casi recostados, cerca y lejos como un lento tango, salvando el mundo con amor, rozando los labios contra la piel rosada superior, sintiendo el latido de la sangre bajo el sudor, deseo ralentizado por la conexión, sin prisa, con tiempo, en la penumbra de aquella estancia, él y ella, imperfectos. Dos pieles compatibles, dos corazones unidos por su olor, por sus sentidos profundos, más allá de toda razón, poseídos por el otro, desde lo más superficial, bajando a la piel rosada intermedia, donde late la razón de la existencia humana. Amándose lento, sin decir nada más que ¿por qué tu piel es así? Tan suave, tan perfecta, tan especial…"
Ana Belén Úbeda Bernal
"Y si al dormir, sueño, ven hasta aquí, dentro, cerca de ti, tiemblo". (Funambulista)
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