Capa, espada, armadura, todo preparado para la desafortunada afrenta,
el sino acecha tu sombra, futura caída en tierra, polvo de azar,
te enfrentas al enemigo, moro, esclavo o judío, da igual.
Y das con tu humanidad en la arena, en una Castilla seca,
a las puertas de Ávila, en el manjar de las dehesas,
con la caricia de tu sangre sobre la hierba.
Desterrado de nuevo, valiente caballero, por tus quehaceres agrios,
por tus negocios con tacha, por tus sueños robados,
hijas que caen en manos de desgraciados y esposa en llantos.
Rodrigo Díaz de Vivar, maniatado, enfrentado a la Corona,
desterrado, pero valiente héroe de un mito castellano,
corrupto, bipolar e insano.
Ana Belén Úbeda- Entre las sombras de tu cabello.
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