En una noche serena, despertó,
lloró como otras tantas, te soñó,
fue luz y sombra de su fe.
Fe que muere cada día,
fe que no existe entre sus versos,
en una noche serena, se fue,
sin regreso.
Alma que vaga perdida,
entre corazones sin dueño,
hace acopio de recuerdos,
de lágrimas, de sueños.
En una noche de estrellas luminosas:
las estrellas lloraron a su compás,
las musas murieron entre serventesios,
y los lirios enmudecieron en despedida.
Ojos que se abren ante el dolor,
ante el dolor del cruel recuerdo.
Ana Belén- Entre las sombras de tu cabello.
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