En días anteriores he notado como se me exige estar animada, estar bien, no calentarme la cabeza, en general, se me exige que sea perfecta y aparente una situación feliz, despreocupada, en la que no me siento cómoda. No me gusta aparentar, estoy harta de hacerlo por aprobación y de callarme mis sentimientos, lo que quiero y lo que odio. Me siento cómoda con mis compañeras, con mis estudios, con mi forma de ser y estoy muy cansada de muchas cosas, entre todas, de ver como siempre caigo en las mismas lágrimas de amor.
La presión social me puede, soy humana, aunque nadie, ni mis lectores lo entiendan. No soy perfecta, no lo intento y por ello, soy poeta."
" Nacemos entre dolores, del alma y del corazón,
nacemos para morir, para ver la sangre fuera de sí,
nacemos y no elegimos dónde, si no el ser qué,
nacemos para amar, para llorar y esperar.
Somos lirios blancos y suaves, de gran tallo,
fuerza, belleza, pero lloramos y florecemos,
nos riegan, nos regalan y nos vuelven a sembrar
en un ciclo eterno de desdicha y felicidad.
Y decían en la Antigua Grecia que a partes iguales,
Dios nos quita, Dios nos da y vemos corruptela,
presión social: imperfección somos Humanidad.
Somos gritos de rabia, somos parte de Adán,
pecadores en el inframundo,
cumplidores y expectativas,
somos negocio de los que están arriba
y esclavos de nosotros mismos.
Somos humanos, recordad, somos jóvenes,
somos la generación de los 90:
"Bienvenida al mundo para luchar".
Somos poetas, bohemios, músicos, soñadores,
somos fuertes y muchos de nosotros, buenos estudiantes,
somos parte de un sistema que vamos a cambiar.
Para que hoy no nos venza, la presión social."
Ana Belén Úbeda Bernal.
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