lunes, 26 de agosto de 2013

Arroyo.


Arroyo perdido en la altura de la montaña,
tras grandes latifundios de tierra,
tras desérticas tierras de pueblos perdidos,
tras un mundo al revés relajante y desesperante...

Allí perdida en la claridad de las lagunas, me encontraras,
impaciente y húmeda, fría e impasible ante tus palabras,
allí donde mi sonrisa relució bajo el sol
y se perdió entre la extensiones de las escarpadas colinas,
allí me encontraras.

Seré esclava de la naturaleza,
dueña de paisajes recónditos,
seré estatua de sal,
dueña de tus caricias,
seré lo que mereces,
dueña de tu espera.

Más nunca perderás el rumbo hacia tu hogar,
yo te indicaré el lugar donde quieres estar,
más nunca te dejaré marchar de la tierra,
sin una sonrisa de felicidad.

Y tras el brillo de tus ojos, volveré a la libertad,
volveré a ese lugar entre tu corazón y mis pecados,
donde la naturaleza se apodero de nosotros,
donde los sentimientos evolucionan al son del corazón...
donde el viento nos deja volar libres por el cielo azul.


Ana Belén Úbeda.


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