Equipaje de corazón somnoliento,
desgajando lentamente mis rigurosos empeños,
desnudando mi alma a sus deseos,
desnudando mi mente a sus credos,
despedazándome entre sus dedos.
Dice que volvería a hacerlo,
hacerme clamar al cielo,
gritando para reclamar mis sentimientos.
Mas en mi equipaje de corazón somnoliento,
no cabe la propia confesión,
no cabe la existencia de un amor tan obsceno,
ni expresión de tales faltas en un mensaje de miedo.
Digamos que tú nunca volverás a mirar mi cuerpo,
y yo no volveré a adentrarme en sus sentimientos,
jurémonos el olvido y dejemos atrás este pesado equipaje,
que se define con nuestros nombres,
que se define entre arañazos,
que se pierde entre incautos deseos,
y volvemos a saludar al infierno, más parecido al de querernos en silencio.
Ana Belén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario