"Nada comparado a su tierna forma de ser más parecida a la de un colibrí desorientado o a la de una gatita recién nacida, siempre perdida en su mundo o demasiado dormida como para no acurrucarse a mi lado. En varías ocasiones me pregunté que haría sin su humildad, sin sus sonrisas de alegría aunque estuviera llena de oscuridad por dentro y ella me contestaba muda con un beso en la mejilla, apretando mi mano con las suyas, tan pequeñas y suaves, y me devolvía las ganas de sentirme vivo otra vez. Lo cierto, es que nunca había conocido a una persona tan detallista como ella, tan observadora y silenciosa o tan escandalosa como un bebe cuando la música la llevaba al éxtasis, sí, me encantaba verla... Pero era imposible igualar aquella sonrisa inocente, aquella ilusión destinada a ser una proyección de su verdadera niñez no vivida y la pasión por esos proyectos pequeños que para ella eran quimeras, ella siempre me decía que nadie podría dar fidelidad a su retrato, mas yo como siempre lo he intentado... Deberíais de haberla conocido era como un ángel entre demonios, una muñeca que bailaba al compás del viento, una mujer hecha y derecha, sin embargo, su sensatez o quizá su armonía a la hora de tararear retrataron su inocencia entre lobos que intentaron hundirla y comérsela con impuros deseos, más ella que se encontraba de pie, no se dejo del todo vencer y consiguió levantarse una y otra vez, ser fiel a sus principios y buscar que la quisieran como yo sin envoltorio, desnuda ante la vida y la sinceridad, que la quisieran como es y en la mujer que se ha convertido. Pero ella sigue preguntándose porque nunca la retrate cuando estaba a su lado, porque cuando vivía era tan impredecible como su estación favorita, la primavera..."
Ana Belén Úbeda Bernal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario