lunes, 23 de julio de 2012

Basta.


Ella llego a su casa tras una fiesta, su novio que conducía le dijo: ¿por qué te has puesto ese vestido, maldita? Ella le contesto que el mismo se lo había recomendado, y así empezó todo, el la llamó zorra solo por haberla visto hablar con un amigo y reírse, amigo que siempre la había respetado, ella empezó a defenderse de tales acusaciones y él le propino el primer bofetón, que corrió su carmín y derramo la primera gota de sangre partiéndole el labio. Pálida y dolorida, sintió las manos del que hasta entonces era su amor, arrancándole el vestido que otras noches solo le quitaba suavemente para apreciar su belleza, forcejeo… pero fue inútil, ya estaba magullada, su orgullo de mujer pisoteado y casi no podía ver. Ese cabrón, como una vez le llamo su padre, iba a ser su verdugo, y ella no podía hacer más que entregarse antes de morir, tratar de que la redención llegará… pero él siguió machacándola psicológicamente, cuando las palabras duelen más que los moretones, ella intentó abrir los ojos… pero sollozó:
-¿Por qué me estás haciendo esto? Yo solo te he intentado entregar lo mejor de mi… y tú me tratas como si fuera de tu propiedad, ¿qué narices te pasa? Yo te amo…
-Me has tratado como a un imbécil… vi como le mirabas.
-No le miraba de ninguna forma, déjame ir por favor. Suéltame y olvidaremos esto…
-Nunca te dejaré ir… eres mía.


Y esa bestia, le despojo de sus medias, rompiéndolas con cada tirón mientras ella se encogía para no recibirle cuando intentará poseerla. Otra magulladura en su brazo, otro dolor más en su cuerpo y otra herida en su alma, antes de que desabrochara su sostén y todo por cuando había luchado se fuera por el conducto de la basura… ella rezaba para sí misma, pero era demasiado tarde. La penetró por la fuerza, rompiendo cada una de sus ilusiones, mientras trataba de navegar en un mar que se negaba a relajarse, quebró su esperanza, sus sueños… y la poseyó, sin compasión, ella entre dolor y lágrimas trataba de no pensar en que pasaba, pero su cuerpo empezó a destruirse, y cayó rendida ante su agresor, al que antes llamaba amor…  

Él se marcho…dejándola hecha un ovillo, dolorida, magullada, llorando, y viendo como el último recuerdo de su madre estaba roto en el suelo... llamo a su padre, que en ausencia del maltratador, llegó para salvar a su niña… a la mañana siguiente quedaría impune aquel delito, él se suicido… antes de desear matarla.



  No aceptéis el control de nadie, sea vuestro marido, novio, amigo o padre, el control puede convertirse en algo agobiante, en maltrato psicológico, hay que gritar: Basta. Si queremos nuestra libertad y respetarnos a nosotras mismas, antes que un hombre, o alguien que hasta ahora creíamos que no lo haría, diga que somos suyas o que tenemos que respetar una unión quebrantada. Un hombre no puede llamarte zorra y quedar como un valiente, porque en realidad no esta respetando su hombría y debemos dejar ese precepto católico y antiguo, de que hay que tenerlos contentos... de que hay que darles lo que quieren para que nos vean con buenos ojos... porque ya no estamos en la Edad Media, ni en los años 50, estamos en el siglo XXI... y si no saben amar, más que con la bragueta y sus celos, es que no saben que es el amor. Hombres, el dolor físico es menor que el dolor psicológico, una mujer no necesita palos y gritos, una mujer necesita cariño y comprensión... y pasión de vez en cuando. Estamos hartas del control que a veces sin querer llegáis a ejercer... y no hablo solo desde mi experiencia, sino desde ver en televisión cada día mas de 3 casos, de mujeres de 16 a 25, y de mucho más mayores callando.

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