-¿Por qué me estás haciendo esto? Yo solo te he intentado entregar lo mejor de mi… y tú me tratas como si fuera de tu propiedad, ¿qué narices te pasa? Yo te amo…
-Me has tratado como a un imbécil… vi como le mirabas.
-No le miraba de ninguna forma, déjame ir por favor. Suéltame y olvidaremos esto…
-Nunca te dejaré ir… eres mía.
Y esa bestia, le despojo de sus medias, rompiéndolas con cada tirón mientras ella se encogía para no recibirle cuando intentará poseerla. Otra magulladura en su brazo, otro dolor más en su cuerpo y otra herida en su alma, antes de que desabrochara su sostén y todo por cuando había luchado se fuera por el conducto de la basura… ella rezaba para sí misma, pero era demasiado tarde. La penetró por la fuerza, rompiendo cada una de sus ilusiones, mientras trataba de navegar en un mar que se negaba a relajarse, quebró su esperanza, sus sueños… y la poseyó, sin compasión, ella entre dolor y lágrimas trataba de no pensar en que pasaba, pero su cuerpo empezó a destruirse, y cayó rendida ante su agresor, al que antes llamaba amor…
Él se marcho…dejándola hecha un ovillo, dolorida, magullada, llorando, y viendo como el último recuerdo de su madre estaba roto en el suelo... llamo a su padre, que en ausencia del maltratador, llegó para salvar a su niña… a la mañana siguiente quedaría impune aquel delito, él se suicido… antes de desear matarla.
No aceptéis el control de nadie, sea vuestro marido, novio, amigo o padre, el control puede convertirse en algo agobiante, en maltrato psicológico, hay que gritar: Basta. Si queremos nuestra libertad y respetarnos a nosotras mismas, antes que un hombre, o alguien que hasta ahora creíamos que no lo haría, diga que somos suyas o que tenemos que respetar una unión quebrantada. Un hombre no puede llamarte zorra y quedar como un valiente, porque en realidad no esta respetando su hombría y debemos dejar ese precepto católico y antiguo, de que hay que tenerlos contentos... de que hay que darles lo que quieren para que nos vean con buenos ojos... porque ya no estamos en la Edad Media, ni en los años 50, estamos en el siglo XXI... y si no saben amar, más que con la bragueta y sus celos, es que no saben que es el amor. Hombres, el dolor físico es menor que el dolor psicológico, una mujer no necesita palos y gritos, una mujer necesita cariño y comprensión... y pasión de vez en cuando. Estamos hartas del control que a veces sin querer llegáis a ejercer... y no hablo solo desde mi experiencia, sino desde ver en televisión cada día mas de 3 casos, de mujeres de 16 a 25, y de mucho más mayores callando.
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