sábado, 22 de junio de 2013

Cold.

"Congelada por la ansiedad, así se encontraba la pequeña Maya cuando descubrió hasta donde podía llegar el hielo, sus dedos se abrasaban con el contacto de aquel gélido hombre, su mirada la hacia tiritar de frío y la llevaba hasta el más terrible dolor. Necesitaba alejarse, romper aquel contacto helado y absurdo que la llevaría a la locura. Así que empezó a cantar bajito y con su dulce voz comprobó que podía  romper aquella cadena, cogió impulso y empezó a correr, pero los destellos de la nieve que caía no la dejaban ver con claridad y su captor, pronto la alcanzaría.

 Siguió cantando cada vez con más fuerza, y la nevada paró, el hielo se resquebrajo a medida que pisaba, su captor estaba en la escarcha derrotado, echo la vista atrás, se rió y le grito: Te has equivocado conmigo, tus armas no funcionarían siempre, maldito demonio.  De repente, el hielo empezó a levantarse como agudas puntas por el desfiladero que se había formado y pararon entre las piernas de Isaac, que exclamó: Maldita bruja. La batalla acababa de comenzar, ya no sólo se mandaban maldiciones, sino que sus poderes habían llegado a enfrentarse por el mismo amor que sentían, no aceptaban el hecho de que el hielo abrasaba igual que el fuego, y el fuego era ese mismo amor.

 Aquello era inútil, los cardenales dolían demasiado, como los golpes del hielo, los torrentes de las ventiscas, todo se estaba convirtiendo en el escenario de la supremacía por aquel sentimiento negado. La muerte acechaba en cada esquina, y su sangre de bruja ya no la curaba, ni a él la suya de hechizero... así que con un beso sellaron aquella unión imposible."

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