sábado, 29 de junio de 2013

Monólogos del alma.

"De aquella noche recuerdo el dolor en sus ojos, esa expresión desencajada ante mi marcha, esos ojos lacrimosos reprochándome que hiciera caso a mi padre en vez de quedarme a su lado, y la verdad es que soy un hombre incapaz de luchar por amor, dormido en sus fantasías. Ella es increíble aunque demasiado bipolar, pero me encanta ver como se calma a mi lado, aún así elegí un futuro brillante que su amor, ¿un poco tonto de mi parte, no? Pues bien, ella acarició mi pecho con insistencia, mientras buscaba la forma de besarme porque le sacaba al menos tres cabezas y ella nunca lo había intentado, nos amábamos sí, pero nunca nos habíamos rozado más de lo estrictamente necesario... ¿a qué ahora os parezco más idiota aún?  Pues aún no he acabado, cuando consiguió besarme y terminó de abrazarme como nunca, me puse a llorar, me sentía el peor hombre del mundo, tuve a mi lado todo ese tiempo a la mujer que más feliz me haría y mi padre lo sabía, así que lo fastidio... ¿Cómo no pude darme cuenta? ¿Por qué ella no hizo nada? Son preguntas sin respuesta, me encuentro tan lejos de su olor a jazmines y de sus dulces y pequeños labios, no sé porque no se lanzó antes, la adoraba, y ella disfrutaba de mi forma de mirarla, no sé que estará haciendo ahora pero seguro que está cantando, escribiendo o bailando para olvidarme... no soporto la maldita idea de que esté con otro, de que otro la mire, la sienta o la toque, ha sido tanto tiempo a su lado... apoyándonos. Aunque pronto volveré, y de vez en cuando se comunica conmigo rabiosa por correo, rabia que crece a cada instante porque algo ha pasado y no sé que es... solo sé que tengo mucho miedo de llegar tarde. Te quiero Jud.

Fdo: El chico de los abrazos."


Ana Belén Úbeda Bernal.

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